Devocionales

Convocados.

Una serie de cinco devocionales sobre el llamado de Dios a servir en su misión, por el pastor Emmanuel Ebel.

Primer tiempo

Dios escribió la historia

“Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano, a fin de que las pongamos en práctica.”
Efesios 2:10 (NVI)
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Pablo enseña que no somos salvos por nuestras obras, sino por la gracia de Dios. Pero también aclara que fuimos salvados con un propósito: hacer las obras que Dios preparó para nosotros.

La palabra “hechura” expresa la idea de una obra realizada por Dios. No somos un producto del azar ni una pieza sin función. Somos obra de sus manos.

Antes de que conocieras tu llamado, Dios ya conocía tu vida. Antes de que descubrieras tus dones, Él ya sabía cómo los utilizaría. Incluso las experiencias difíciles pueden convertirse, en las manos de Dios, en parte de tu preparación.

Tal vez hoy no entiendas todo lo que estás viviendo. Pero podés confiar en que Dios sigue gobernando la historia y trabajando en vos.

No necesitás tener todas las respuestas. Necesitás permanecer cerca de Jesús y obedecer el próximo paso que Él te muestre.

Para meditar

¿Estoy viendo mi vida como un accidente o como una obra que Dios continúa formando?

Práctica del día

Identificá una oportunidad concreta para hacer el bien a alguien. Puede ser una llamada, una ayuda, una palabra de ánimo o una oración.

Oración

Señor, gracias porque mi vida no es un accidente. Ayudame a reconocer las obras que preparaste para mí y dame obediencia para ponerlas en práctica. Usá mi historia para glorificar tu nombre. Amén.

Dios escribió la misión antes de escribir tu nombre.

Segundo tiempo

Dios te puso en esta generación

“De un solo hombre hizo todas las naciones… y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren.”
Hechos 17:26-27 (NVI)
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Pablo pronunció estas palabras en Atenas, una ciudad llena de ídolos y diferentes creencias. Frente a personas que buscaban respuestas, anunció que existe un solo Dios, creador y Señor de toda la historia.

Dios determinó los tiempos y los lugares. Por eso no naciste en esta época por casualidad. Dios sabía cómo sería esta generación: sus avances, sus conflictos, sus preguntas y sus necesidades.

José apareció en un tiempo de hambre. Ester, cuando su pueblo estaba amenazado. Juan el Bautista, para preparar el camino del Señor. Cada uno sirvió a Dios en el momento que le tocó vivir.

Vos tampoco necesitás haber nacido en otra época para ser útil. Dios quiere utilizarte ahora, en tu familia, tu trabajo, tu iglesia, tu barrio y tu ciudad.

Nuestra generación no necesita una copia de Moisés o de Pablo. Necesita personas llenas del Espíritu Santo que respondan al llamado de Dios en este tiempo.

Para meditar

¿Qué necesidad de mi generación podría estar mostrándome Dios?

Práctica del día

Orá por tres personas de tu entorno que todavía no conocen profundamente a Jesús. Pedile a Dios que te muestre cómo acercarte a ellas.

Oración

Señor, gracias por permitirme vivir en este tiempo y en este lugar. Abrí mis ojos para reconocer las necesidades de mi generación y usame para que otros puedan encontrarte. Amén.

No nacimos para elegir nuestra generación; nacimos para responder al llamado de Dios en ella.

Tercer tiempo

Dios te dio una posición

“Aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros… En realidad, Dios colocó cada miembro del cuerpo como mejor le pareció.”
1 Corintios 12:12,18 (NVI)
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Un técnico no convoca solamente delanteros. Necesita arqueros, defensores, mediocampistas y jugadores capaces de cumplir funciones diferentes. Todos ocupan posiciones distintas, pero juegan por un mismo objetivo. Así funciona la Iglesia.

Los corintios se comparaban y discutían sobre la importancia de sus dones. Pablo les recordó que la Iglesia no es una competencia de individualidades. Es un cuerpo en el que cada miembro es necesario.

La comparación puede hacerte despreciar lo que Dios puso en vos. Mientras mirás la posición de otro, podés terminar abandonando la tuya.

Jesús dijo que Él nos escogió y nos comisionó para dar un fruto que permanezca. La convocatoria comienza en Él. No sos parte del equipo porque puedas hacerlo todo, sino porque Dios decidió darte un lugar y una responsabilidad.

Tus dones, tu personalidad, tus experiencias y aun los procesos que atravesaste forman parte de tu preparación. No necesitás ser otra persona. Necesitás entregarle a Dios lo que sos.

Para meditar

¿Estoy ocupando mi posición o estoy demasiado concentrado en compararme con otros?

Práctica del día

Reconocé uno de los dones que Dios te dio y utilizalo para servir a alguien. También agradecele a una persona por el aporte que hace al cuerpo de Cristo.

Oración

Jesús, gracias por haberme escogido. Librame de la comparación y enseñame a valorar el lugar que me diste. Quiero servir con humildad y ayudar a que todo el cuerpo cumpla su misión. Amén.

Dios nunca se equivoca cuando convoca.

Cuarto tiempo

No fuimos convocados para mirar

“Vayan y hagan discípulos de todas las naciones… enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.”
Mateo 28:18-20 (NVI)
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Jesús no envió a sus discípulos confiando en las capacidades humanas. Primero declaró que toda autoridad le pertenece. Después les entregó la misión y finalmente les prometió su presencia.

La Gran Comisión no es una tarea para especialistas. Es la misión de toda la Iglesia.

No fuimos convocados solamente para asistir a reuniones, escuchar mensajes o recibir bendiciones. Fuimos convocados para participar: acercarnos a las personas, mostrarles a Jesús, enseñarles su Palabra y acompañarlas hasta que también puedan discipular a otros.

Antes de enviar a los doce, Jesús los llamó para que estuvieran con Él. Ese orden continúa vigente. Primero permanecemos con Jesús; después salimos en su nombre.

Hacer discípulos no siempre comienza detrás de un púlpito. Puede comenzar alrededor de una mesa, en el trabajo, en una conversación, en un grupo pequeño o acompañando a alguien que está atravesando una crisis. No estamos en la tribuna. Somos parte del equipo que Cristo envió al mundo.

Para meditar

¿A quién estoy acompañando para que crezca en su relación con Jesús?

Práctica del día

Escribile a una persona que necesite acompañamiento. Escuchala, orá por ella y acordá un momento para volver a conversar.

Oración

Señor Jesús, quiero permanecer cerca de vos y participar de tu misión. Mostrame a quién puedo acompañar y dame amor, paciencia y valentía para hacer discípulos. Amén.

Todo convocado tiene una posición en el equipo y una responsabilidad en el partido.

Tiempo de descuento

Servir hasta el final

“Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió…”
Hechos 13:36 (NVI)
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David fue pastor, músico, guerrero y rey. Venció a Goliat, atravesó persecuciones y gobernó una nación. Sin embargo, la Biblia resume su vida con una expresión mucho más profunda: sirvió al propósito de Dios en su generación.

Un partido tiene un final. Nuestra vida terrenal también.

No conocemos cuántos minutos quedan, pero sí sabemos para qué estamos en la cancha. Fuimos convocados para conocer a Cristo, representarlo y servir a nuestra generación.

Los jugadores compiten por una copa que un día perderá su brillo. Nosotros vivimos para una corona eterna. Ellos representan a una nación; nosotros representamos al Rey de reyes.

El tiempo de descuento no es un momento para distraerse. Es tiempo de afirmar el corazón, corregir lo necesario y avanzar hasta el final.

Tal vez perdiste oportunidades o sentís que comenzaste tarde. La gracia de Dios todavía puede redimir tu historia. Mientras haya vida, todavía hay una respuesta que podés darle a su llamado.

Para meditar

Si hoy terminara mi partido, ¿qué parte de la misión habría quedado sin responder?

Práctica del día

Tomá una decisión concreta que venís postergando: perdonar, servir, discipular, reconciliarte, comenzar o volver a ocupar tu lugar.

Oración

Señor, quiero aprovechar la vida que me diste. Perdoname por las oportunidades desperdiciadas y ayudame a servirte con fidelidad. Que cuando llegue al final pueda decir que cumplí tu propósito en mi generación. Amén.

Ellos fueron convocados para un partido; nosotros fuimos convocados para toda una vida.

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Recursos

Herramientas para crecer espiritualmente.

Materiales para dar tus primeros pasos y seguir creciendo en la fe.

Primeros pasos

Comenzar una vida con Jesús

Una guía breve para comprender el evangelio y dar pasos concretos en la fe.

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Recibí la gracia de Dios

La vida cristiana no comienza intentando merecer el amor de Dios. Comienza confiando en Jesús, quien murió en la cruz y resucitó para reconciliarnos con Dios.

Lecturas: Romanos 5:8; Efesios 2:8-9; 1 Corintios 15:3-4

Hablá con Dios

Podés acercarte con sinceridad, reconocer tus errores y pedirle perdón —eso es arrepentirse: cambiar de rumbo hacia Dios—, agradecer su perdón y pedirle que te enseñe a seguir a Jesús cada día.

Lecturas: Romanos 10:9-13; Hebreos 4:16

Caminá acompañado

La fe crece con la ayuda del Espíritu Santo: al leer la Biblia, orar y compartir la vida con una iglesia que la enseñe y ayude a vivirla.

Lecturas: Hechos 2:42; Hebreos 10:24-25

Conversar con alguien
Estudios bíblicos

Cómo empezar a leer la Biblia

Un recorrido sencillo para leer con contexto, constancia y una actitud de oración.

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Empezá por un Evangelio

El Evangelio de Marcos permite conocer de manera directa la vida, las palabras, la muerte y la resurrección de Jesús.

Lecturas: Marcos 1:1; Juan 20:30-31

Observá antes de aplicar

Preguntá qué dice el texto, qué enseñaba a sus primeros lectores y qué revela acerca de Dios antes de pensar cómo aplicarlo.

Lecturas: 2 Timoteo 3:16-17

Leé con otros

Compartir preguntas con creyentes maduros y participar de la enseñanza de la iglesia ayuda a evitar interpretaciones aisladas.

Lecturas: Hechos 17:11; Colosenses 3:16

Conversar con alguien
Vida cristiana

Una guía sencilla para orar

Ideas bíblicas para conversar con Dios con confianza, gratitud y sinceridad.

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Adoración y gratitud

Reconocé quién es Dios y agradecé sus cuidados concretos. La oración no empieza con una lista, sino con una relación.

Lecturas: Salmo 100; Mateo 6:9

Confesión y ayuda

Presentá con honestidad tus errores, preocupaciones y necesidades. Dios recibe a quienes se acercan con humildad.

Lecturas: 1 Juan 1:9; Filipenses 4:6-7

Orá por otros

Llevá ante Dios a otras personas: por la iglesia, por la ciudad y por quienes atraviesan situaciones difíciles.

Lecturas: 1 Timoteo 2:1-2; Santiago 5:16

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Iglesia

Bautismo y vida en comunidad

Qué significa expresar públicamente la fe y crecer como parte de una iglesia local.

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El bautismo

En la tradición bautista, el bautismo por inmersión es la respuesta pública de una persona que ha creído en Jesús. No reemplaza la fe ni produce la salvación.

Lecturas: Mateo 28:19; Hechos 2:38-41; Romanos 6:3-4

La iglesia local

Seguir a Jesús incluye aprender, servir, adorar y acompañarnos con compromiso, amor y responsabilidad.

Lecturas: 1 Corintios 12:12-27; Efesios 4:11-16

Tu próximo paso

Si querés conversar sobre el bautismo, formar parte de la iglesia o tus primeros pasos de fe, podés escribirnos y coordinaremos un encuentro.

Lecturas: Hechos 2:42

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